La importancia de las comidas en familia

¿Qué pensarías si te dijera que hay un ingrediente secreto para ayudar a tus hijos a comer bien? La importancia de esta herramienta es tal que no solo ayuda a que tus hijos tengan una mejor alimentación, sino que también promueve un mejor ajuste emocional, social e incluso mejor rendimiento escolar. Esta increíble herramienta se resume en dos palabras: comidas familiares.
Transformando tus comidas familiares
Diversos estudios indican que los niños y adolescentes que participan en comidas familiares consumen menos grasas, refrescos y alimentos fritos, y al mismo tiempo consumen más frutas y verduras que aquellos que comen solos.

Sé que hacer coincidir a la familia a la hora de la comida puede ser una labor difícil, pero debemos pensar que se puede empezar de poco a poco, quizá poniéndonos como objetivo 3 o 4 comidas familiares a la semana.
Es por eso que hoy te quiero compartir 4 consejos que te pueden servir no solamente para comer juntos, sino para hacer de este momento una buena experiencia para todos:
- Establecer un objetivo familiar en conjunto.
Puede ser hacer un cierto número de comidas familiares a la semana, probar un alimento o receta nueva por semana, hacer del tiempo de comida un momento agradable, no obligar a nadie a comer ni ejercer presión, entre otros.
- Poner el ejemplo.
Si quieres que tu hijo aprenda a comer y disfrutar de las verduras, tienes que consumirlas con gusto tu primero. Si limitas mucho tu alimentación o te refieres a la comida con adjetivos negativos no puedes esperar que tu hijo esté abierto a probar cosas nuevas.

- Tener reglas básicas a la hora de comer.
Algunos ejemplos pueden ser:
- No se pueden usar pantallas a la hora de comer (incluidos los papás)
- Todos deben permanecer sentados por lo menos 15 minutos (este tiempo dependerá de la edad de tus hijos)
- No se permiten quejas de la comida
- Cada quien decide si come o no y cuánto
- Todos recogen su plato y lo llevan al fregadero
- La misma comida para todos. No preparar comidas especiales para cada uno, sino que centrarse en que la comida tenga al menos una o dos cosas que les gusten a todos.
- Centrarte en temas positivos.
Muchas veces podemos caer en la tentación de sacar temas difíciles a la hora de comer, como pendientes. Hay que tratar de buscar otro momento para platicar de esto, ya que queremos que la comida sea un momento placentero y relajante para todos. Platica un poco sobre tu día, cuenta algún anécdota o algo interesante que hayas escuchado, y verás cómo la comida se convierte en un momento de excelente convivencia.

Te invito a que sigas estos consejos y así logres transformar tus comidas familiares en momentos agradables, en menos estrés y peleas por intentar hacer que tus hijos coman, y sobre todo, en hacer que sea un momento esperado en el día por todos.
De nosotros como papás depende el comportamiento que aceptamos y ponemos de ejemplo ante nuestros hijos.
Y tú cuéntame, ¿Qué consejo te ha servido para hacer que tus comidas familiares sean más disfrutables?

